Como prosperar trabajando por cuenta propia


1.  Saber lo que haces y dónde quieres llegar.  Parece obvio pero mucha gente va por la vida sin saber muy bien lo que quiere. Trabajar por tu cuenta es duro y si no tienes claro qué quieres hacer, por qué (lo más importante) y hasta dónde quieres llegar, te resultará más duro todavía. Lo digo muchas veces, tienes que tener un gran porqué que te impulse en los momentos difíciles. Para mi, el estilo de vida que me permite el tener mi propio negocio es motivador suficiente para seguir trabajando pase lo que pase. Cada uno tiene sus propias razones y todas son buenas; eso sí, si tu única razón es tener más dinero, ya te digo que no es suficiente, si no a la primera de cambio abandonarás. Los dos primeros años son los peores, asúmelo y ten tu razón, tu motivo, siempre presente. Sobre este tema te recomiendo  esta charla de Simon Sinek (con subtítulos en español).

Además es importante tener claro, al menos hasta cierto punto, hasta dónde quieres llegar . ¿Quieres un negocio grande con muchos empleados y franquicias? ¿Algo más pequeñito, trabajar desde tu casa? Tú decides pero hasta que no sepas exactamente qué es lo que quieres no podrás enfocarte en lo que es importante y es fácil que te disperses y pierdas mucho tiempo y energía. Cuando tienes claros tus objetivos en cada momento y también lo que más beneficios te da, te resulta más fácil centrarte y obtener resultados. Es muy fácil perder el tiempo, así que asegúrate de repasar tus objetivos frecuentemente.

2. Aprender de gente que está donde tu quieres estar. Yo personalmente no estaría donde estoy si no fuera por mis mentoras. Ya llevo cinco con las que he trabajado en persona y muchas más a las que les he comprado algún curso. Por supuesto, ha supuesto una inversión de dinero pero me han ahorrado tiempo, errores, disgustos y he recuperado la inversión con creces (y sí yo también he pensado y repensado si gastarme el dinero o no porque empecé con mis ahorros). Para mi esto es fundamental. Quizá otras personas lo hayan conseguido solas, pero probablemente hayan tardado mas. Depende de ti, yo me cansé de no saber qué hacer y de ver como pasaba el tiempo y que  no tenía los resultados que quería. Así que tengo claro que cada vez que quiera dar un salto en mi negocio tendré una mentora (de hecho ahora tengo una).

3. Aprender sobre marketing.   No nos engañemos el marketing y las ventas nos asustan y nos echan para atrás a los que somos ajenos al tema. Nos da miedo, nos da vergüenza, lo asociamos con engañar o manipular y así no se puede. El marketing no es otra cosa que saber presentar lo que ofreces de forma atractiva y no tienes por qué mentir, engañar o manipular. Ya es hora de que te quites eso de la cabeza porque si no sabes vender no vas a tener un negocio.

Yo empecé igual que tu, sin sentirme capaz y viéndolo como algo manipulador y ahora que ya sé bastante sobre el tema y cómo aplicarlo a mi negocio, ¡me encanta! Esa es la cuestión tendemos a demonizar lo que desconocemos y nos perdemos muchas cosas ( pincha aquí para tuitear esta frase), con lo fácil que es aprender y perderle el miedo. Yo ahora disfruto mucho aprendiendo continuamente nuevas estrategias de marketing (especialmente online), aplicándolas a mi negocio y enseñando a mis clientes a aplicarlo a los suyos.  Que el vecino de enfrente engañe no quiere decir que tu tengas que hacer lo mismo. Tu puedes llevar tu negocio como tu quieras y cuando más honesta e íntegra seas, mejor (al menos esa es mi opinión).

Si tu negocio no va bien y quieres que sea un negocio en vez de una afición, déjate de cursos de formación que solo engordan tu curriculum y empieza a aprender a conseguir clientes, eso lo cambia todo. La formación es imprescindible pero siempre manteniendo una visión estratégica, que no sea al azar. Que necesitas perfeccionar una técnica para mejorar tu trabajo, la aprendes; que necesitas aprender a hablar en público para pasar al siguiente nivel, aprendes; que necesitas aprender marketing, lo aprendes. Pero no te escudes en cursos para no pasar a la acción, no te sirve de nada tener ochenta títulos de  coaching, por ejemplo, si no tienes ningún cliente. ¿Qué necesita ahora tu negocio?

4. Ser persistente. Esto es fundamental, aquí no se regala nada y como les decía la semana pasada a las lectoras de  mi boletín yo si me caigo diez veces me levanto once. Trabajo y me empeño ya esté cansada o desmotivada (muy frecuente cuando empiezas) o,al contrario, más alegre y relajada porque las cosas van bien (y aquí es fácil despistarte, aflojar y ver la falta de resultados unos meses después). Que no te engañen hay que trabajar mucho y por eso es imprescindible tener una razón que te impulse en todo momento. Pero tampoco te asustes, es muy enriquecedor y si te organizas bien tendrás la libertad y flexibilidad que, al menos para mi, hacen que todo valga la pena.

5. Trabajar tu mentalidad. Tener tu propio negocio es una de las cosas más enriquecedoras que hay a nivel de desarrollo personal. Eso sí a medida que vayas avanzando saldrán a la luz inseguridades  y creencias limitantes que tienes que trabajar para no quedarte estancada en el nivel donde estás. Creencias respecto al marketing y ventas, el dinero, ayudar a los demás, estar a la altura, siempre saldrá algo, independientemente del nivel en el que estés...

Estos son los cinco pilares que me han ayudado con mi negocio  y considero que son aplicables a todo tipo de emprendimiento, aunque se puedan añadir más cosas. ¿Cuál es el más importante para ti? Cuéntamelo en los comentarios y no olvides compartir este artículo si te ha ayudado.

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